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Monte Vivo

Monte Vivo

Actualidad de un pueblo con historia

A un año de la tala masiva de eucaliptus: el grito de los vecinos de Monte para frenar el atropello contra la naturaleza

22/08/2025 by Esteban Raies

Por estos días se cumple un año de la tala masiva de eucaliptus avalada por el Municipio de Monte y perpetrada por un conocido empresario del pueblo que tomó la concesión del espacio, taló al menos 12 árboles de más de 60 años con el dudoso argumento de que “estaban enfermos” y dijo que iba a hacer una casa de té. Al día de hoy, el espacio permanece cerrado al público, no hay más que un muelle, unos botes y un cartel.

El 21 de agosto de 2024 los vecinos ya estaban organizados en un grupo que persiste al día de hoy como un órgano de control silencioso ante una problemática que sobrepasó los reflejos de la clase política, de un color y de otro: fue la gente la que se sintió herida por un golpe contra la naturaleza, perpetrado de forma tan violenta y a la vista de todos: se organizó, generó reuniones con los funcionarios municipales que tomaron las decisiones, los expusieron públicamente y lograron frenar un atropello mayor, porque el plan era seguir talando porque el plan era matar 64 eucaliptus.

Cómo fueron los hechos

Aunque formalmente lo hizo, no fue la justicia la que frenó la tala; fue la gente organizada, movilizada rápidamente, la que hizo retroceder en chancletas al Ejecutivo Municipal, que había dejado que sea el privado quien talara árboles que había sembrado el propio Municipio en la década de 1960. El intendente no dio ninguna explicación pública; mandó a su secretario de Turismo y también encargado de Prensa, Hernán Vezulla, a tratar de explicar el desastre, acompañado por Silvio Ilarragorri. Entre risas nerviosas, golpeados por una movilización popular inesperada, apenas lograron decir que iban a rever la concesión, admitieron que los árboles talados no estaban enfermos ni ahuecados y hablaron de la inversión de la familia Gherardi, que un año después no es más que un espacio cerrado donde un señor lija y pinta botes, mientras los árboles enfermos crecen sin enfermedad alguna. Los funcionarios no dijeron nada que la por entonces Coordinación de Medio Ambiente a cargo de Noelia Galichini no había realizado un estudio de impacto ambiental como paso previo a autorizar una tala semejante. Desbordado, Castro y sus funcionarios, debieron nombrar un director de Medio Ambiente: Estanislao Basualdo es el resultante de aquella movilización popular.

Talaron árboles sanos

“Es mentira que exista la famosa polilla que degrada el árbol, porque esa plaga actúa sobre las ramas muertas y no sobre las vivas. Si estos árboles hubieran estado atacados por alguna plaga, se solucionaba con la poda de la rama afectada y no de esta forma”, explicó Jorge Rodríguez Mata, referente medio ambiental y ex funcionario municipal en tiempos del intendente Carlos “Ruli” Iribarne. “Hay que establecer un trabajo interdisciplinario cuando se toma una decisión de este tipo”, dijo Rodríguez Mata, que no fue consultado por el Municipio a pesar de ser una referencia nacional e internacional.

Los vecinos se reunieron con funcionarios municipales para tratar de encontrar una explicación ante semejante tala de árboles que fueron sembrados en la década de 1960. El Municipio reconoció la falta de controles, pero no mostró ningún estudio de impacto ambiental que avalara semejante tala, hecha además a cargo de un privado. La acción parece de una brutalidad sin límites, ni siquiera desde el más racional cálculo político: es decir, alguien que tiene autorización para gestionar un espacio por 15 años se arrogó el derecho de arrancar árboles sembrados por el estado municipal en los años 60. Y todo se hizo sin un estudio de impacto ambiental y con el insólito auspicio del Municipio de Monte, que no tenía en los planes a un actor fundamental de la vida democrática: el vecino comprometido con su ambiente.

“Esto es patrimonio de todos los montenses y vale oro. La futura infraestructura que se implante acá o en cualquier otro lugar debe hacerse en función del arbolado y no al revés. Todo lo que se haga al borde de la laguna no se está haciendo al borde de una palangana gigante, eso es lo que parece que no se comprende. La laguna es una fábrica de vida y de biodiversidad animal y vegetal. Ya perdimos la laguna Las Perdices, transformada en una cloaca, ¿también queremos perder la laguna de Monte?”, se preguntó Jorge Rodríguez Mata, ex secretario de Medio Ambiente de Monte, especialista en ornitología, ilustrador científico de reconocimiento internacional, referente en temas medioambientales con una amplia trayectoria, que acompaña a los vecinos autoconvocados.

La leña del árbol talado

Otro punto de controversia fue el destino de la leña, porque el concesionario tomó como propios los árboles y se fue llevando la leña a terrenos que el propio empresario tiene sobre la Ruta 41. Los vecinos reclamaban que sea entregada a familias de bajos recursos o a instituciones que la necesitan, en momentos en que el costo por tonelada ya estaba en los 100 mil pesos y se producían tarifazos en gas y aumentos también del gas envasado, luego de que el gobierno nacional liberara el precio de las garrafas.

El lunes 26 de agosto de 2024 el empresario Gherardi, dueño de la marca de Aceite Bonóleo, fue citado al municipio y se reunió con Ilarragorri. El pliego contemplaba la tala de 64 árboles que supuestamente estarían ahuecados, pero según pudo ver Monte Vivo, ninguno de los ejemplares extraídos estaba en riesgo de caída ni estaba enfermo. En el predio concesionado a Gherardi hay 198 árboles. “A partir de ahora no se va a tocar ningún árbol. Hay que restructurar el proyecto, hay que reformularlo para no tocar ningún árbol”, dijo Ilarragorri en una entrevista realizada en FM Actitud, acorralado por la movilización popular. Lo que no se explicó entonces –ni nunca más- es cómo se reformularía, porque hay una ordenanza vigente y el nuevo proyecto debería también surgir del mismo modo, o sea, desde el Concejo Deliberante a pedido del intendente. Tampoco se dijo nada respecto de la implementación de una multa al concesionario, otro pedido de los vecinos.

El rol de la justicia

En abril de 2025 la Justicia platense negó la apelación de Gherardi contra la medida cautelar que frenó la tala masiva dictada el 2 de septiembre de 2025. La idea del empresario es seguir talando árboles. “No ha habido afectación ni daño alguno al ambiente”, dice Gherardi en el escrito de apelación. “No ha acreditado en autos con informe científico alguno acerca de dicho daño ni su irreversibilidad”, mal interpreta la presentación, pues pretende girar el argumento: supone que la tala masiva no afecta el medio ambiente y pone la carga de la prueba en los vecinos amparistas.

“Al recurso de apelación interpuesto. Toda vez que el artículo 17 de la ley 13.928, prescribe que el recurso de apelación se interpondrá y fundará por escrito, dentro del plazo de tres (3) días siguientes al de la notificación de la decisión impugnada; término cuyo vencimiento operó -para el caso- el día 25 de septiembre de 2024 en las cuatro primeras horas, y siendo que la pieza de impugnación fue presentada con la contestación de demanda en fecha 26 de septiembre de 2024, corresponde su rechazo en razón de la extemporaneidad del planteo articulado (arts. 16 y 17 de la ley 13.928)”, dice el argumento de la justicia para el rechazo. En resumen: al abogado se le pasó el plazo para fundar el recurso.

Una concesión sugestiva

Entre las sugestivas razones de la tala de ejemplares que no presentaban problema alguno ni riesgo para terceros hay una que llamó la atención de los vecinos: justo enfrente de donde talaron vive Gherardi. Se trata del sector denominado R1, una superficie que forma parte del camino de sirga y tiene más de 200 metros lineales.

La manifestación de los vecinos dejó en evidencia que los temas vinculados al medio ambiente, a las lagunas, la flora y fauna, el ecosistema y los recursos naturales, son abordados por el municipio de espaldas a la sociedad. La gente movilizada demostró que es urgente y necesario recurrir a especialistas para proteger y valorar los recursos naturales y atender normas como el Acuerdo de Escazú, en relación a acceso a la información ambiental, la participación pública en los procesos de toma de decisiones y el acceso a la justicia en asuntos ambientales.

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Filed Under: Ambiente, Monte hoy, Política Tagged With: árboles, eucaliptus, Hernán Vezulla, Ilarragorri, Jorge Rodríguez Mata, naturaleza, tala masiva, vecinos

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Comments

  1. Graciela del Valle Fernandez says

    22/08/2025 at 1:39 pm

    También quedó en evidencia que el Sr Gerardi aún no construyó, lo cual estaba contemplado obvio adaptándose dicha construcción al arbolado existente sin tocar ninguno de ellos!!. Por lo tanto la supuesta inversión que iba a realizar no la hizo hasta ahora!!.

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