
El Municipio de Monte arrojó 12 camiones con escombros en el lado sur de la laguna y planea depositar el contenido de otros 20 camiones como forma de contener la erosión producida por el agua. La acción se inició “para tratar de mitigar el daño que produce la erosión en la costa, por efecto del agua, con el objetivo de conservar estos espacios costeros”, explicaron desde el área de Medio Ambiente del ejecutivo local.“Se busca hacer un rellenado para generar una barrera de contención que mitigue la erosión costera”, le dijo a Monte Vivo Estanislao Basualdo, director del área.
Aunque el uso de escombros (restos de construcción, ladrillos y hormigón) para combatir la erosión es una práctica común en varios espejos de agua de nuestro país, obedece más a una medida paliativa o de emergencia que a una solución de ingeniería planificada que pueda sostenerse en el tiempo, como podría ser un murallón de hormigón, de piedra escollera o la instalación de gaviones (piedra en mallas de acero). La comparación de este último con el escombro radica en la durabilidad y la resistencia ante el impacto del agua. Mientras las piedras encerradas en mallas absorben el impacto como si fueran un bloque único, los escombros actúan por separado y tienden a desprenderse.
Como la utilización de este tipo de material sin clasificar y sin considerar el tamaño está técnicamente desaconsejado por la normativa ambiental argentina, debido a que pueden contener materiales tóxicos (pinturas, plomos, plásticos) que pueden afectar la biodiversidad de la laguna, este medio le consultó a Basualdo sobre el impacto que pudiera generar en el lecho natural de la laguna. El funcionario explicó que “el suelo mismo y la acción del agua los va asimilando”. “La realidad es que para la extensión en la que estamos interviniendo y el tamaño del espejo de agua, es inocuo a pesar de que algún elemento pueda parecer problemático a primera vista, como podría ser un resto de caño de PVC, que no va a tener un poder contaminante real sobre la laguna.”
Se rellenó avenida Costanera a la altura de avenida Las Perdices y el lado sur, donde se volcaron hasta el lunes de esta semana unos 12 camiones y restan unos 20 camiones más de escombros, que provienen de una demolición que los Bomberos de Monte realizan en donde planean construir su nuevo cuartel.
Respecto del estado en que el material llegó al lugar, donde se ven baldosas enteras y restos grandes de losas de hormigón, Basualdo lo considera, pero dice que se necesita una solución inmediata debido a que el socavamiento de la zona costera puede producir la caída de árboles. “El juncal es una barrera natural de resistencia ante la erosión, es uno de los grandes mitigadores, por eso la zona de juncos queda tal como está y se lo complementa con material recuperado”, explica.
Respecto del impacto estético Basualdo dice que es transitorio, porque “cuando se finalice el proceso de llenado irá un revestimiento de tierra negra, sobre la cual se hará la carpeta de pasto”.
“Se hizo a costo cero para el Municipio”
La iniciativa del llenado la lleva adelante el subsecretario de Obras Públicas, Horacio Bamba, quien recibió la oferta de los materiales por parte de los Bomberos de Monte. “Es a costo cero para el Municipio”, recalca Basualdo. “Es una importantísima cantidad de materiales y fue gestionada sin costo”.

Basualdo contó que faltan mapear algunos sectores para determinar fauna y flora nativa, con la finalidad de no afectarlos en su hábitat natural. “El objetivo es proteger los recursos naturales, que son los bienes ambientales de la laguna”. El trabajo realizado desde ese área prioriza “la presencia de coipos, carpinchos, tortugas de agua y en los lugares donde hay poblaciones tratamos de mantenerlos resguardados, viendo si hay cuevas y dormideros, además de juncales”, explicó el director del área de Medio Ambiente quien coordina el trabajo de relevamiento con los guardafaunas.

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