
Se puede recurrir a los números para describir a Claudio Agrelo: 51 años en el canto surero, 48 discos grabados y 67 años “bien cocinaditos”, como dice él con gracia. Pero sería mejor decir que tiene un camino hecho a pura defensa del sentir surero, un camino durante el cual ató el caballo al palenque porque dice que está jubilado pero no retirado: le soltará las riendas el jueves 20 de marzo para cantar en el patio del Museo de Monte, Casa de la Cultura, de Soler y Belgrano, a las 19.30, en el marco de la edición 22 de la Fiesta Nacional de la Federación, la conmemoración que realza la figura de Juan Manuel de Rosas, quien falleciera el 14 de marzo de 1877.
“Yo me jubilé el año pasado y cumplo 51 años con la guitarra. Lo poco o mucho que tengo se lo debo al canto y a la guitarra”, le dice a Monte Vivo Claudio Agrelo, un emblema del sentir surero convertido en canción. “Elijo dónde ir. Estoy bien gracias a Dios”, dice el hombre que a fuerza de una conducta es una referencia del canto surero.
Dice de Monte. “Es un lugar donde la gente sabe lo que es una rastra, un chiripá, una cabezada. Tengo muchos amigos en Monte. He ido a caballo, cuando se hacían los desfiles por la Fiesta de la Federación, conozco el teatro hermoso que tienen, tengo un apego por gente muy tradicionalista y auténtica de Monte. Es una buena oportunidad para hacer un recital. A Cosquín le hubiera dicho que no”, dispara.
De hecho, eso ya ocurrió: Agrelo se bajó dos veces del festival mayor de la música popular argentina. “Dos veces le dije que no a Cosquín. A lo mejor me juega en contra lo que voy a decir, pero el festival no está hecho para los sureros. No por el público, sino por la esencia que está ahí mismo, en la palabra: festival, festivalero. Lo nuestro es para escucharlo, es reflexivo. Adrián Maggi ha llevado la milonga a Cosquín y está bien. Es una idea propia de que mi canto no está hecho para ese escenario, lo digo con respeto”.
Vivo como canto
Agrelo vive en Paso del Rey, partido de Moreno, en un terreno que compró en 1999. “Mucha sombra, pájaros, perros, relinchos”, lo describe. Fue nómade con sus caballos. Aquí se resume el amor de Agrelo por sus caballos: primero hizo las caballerizas y después su casa, que tiene un nombre sugestivo: El Final. En el decir de Yupanqui, Agrelo ha encontrado aquí la sombra que el corazón ansía.
Hablamos de sus amigos y colegas: Alberto Merlo, Omar “Pancho” Moreno Palacios, citamos a Atahualpa Yupanqui. Hablamos del sentir provincial. Del surero. “Uno se agudiza en la vejez. Siempre fui un joven muy renegado, conmigo mismo. Porque soy muy exigente conmigo mismo. No pretendo que sean conmigo como soy yo con los demás. Soy excesivamente prolijo, excesivamente respetuoso. Soy muy ermitaño y es paradójico porque siempre trabajé con público. Amo mi casa, mi lugar, salgo a trabajar y ahora elijo dónde ir”, dice.
“La geografía es la que define. Mi manera de ser, de pensar y de vestirse hace que me distinga. Usted ve alguien vestido y sabe de qué lugar es, porque la geografía define.”
“En el Norte sus habitantes reciben un eco. Bueno, la geografía pampeana lleva a interiorizarse con uno mismo. El horizonte lo obliga siempre a ser el centro. Usted sigue y siempre el horizonte está más allá. Por eso está tan bien aquella frase: cuando Dios hizo el cielo, le hizo la llanura abajo para que no esté tan solo el cielo. La llanura es el océano verde. Ahí el paisano está solo. Ahí el caballo es un compañero ideal. Tiene 60 millones de años y se adaptó: es el Dios de la llanura”, define.
-¿Cómo se vuelve canción un sentimiento?
-En mi caso no tengo ninguna técnica, ninguna estrategia. La tranquilidad me lo permite. Por ahí baja el duende y escribo algo. Cuando el duende baja, baja. Uno puede tener una forma musical como un patrón a seguir: la huella, la milonga. Me asombré cuando alguien contó que demoró un año para hacer una canción. Estoy lejos de la vanidad, pero debo decir que tengo ese don de que, como parte de mi idiosincrasia, me sale así, con música y todo. No me considero un artista sino alguien que expresa un sentimiento. Y entiendo que el mejor aplauso es el silencio. Por ejemplo, ir a una escuela y que los chicos se queden callados escuchando. Con eso ya está, me doy por satisfecho.
Al Teatro Nacional Cervantes llegó cierta vez con un amigo. Actuaba él y había una fila de gente en la puerta. Entre todas esas personas que estaban allí había dos que iban a verlo especialmente a Claudio: eran su madre y su padre. “Ese día me decidí a ser artista”, recuerda. Tenía 16 años y una compañera inseparable: la guitarra.
Diez frases de Claudio Agrelo
- “El caballo fue la segunda alianza del hombre. El fuego unió al hombre con el hombre. Y el caballo le dio alas, lo trasladó. El mundo se hizo a caballo. No había otro medio de locomoción”.
- “Voy de costado con el sistema, pero tengo que ir”.
- “No hay referentes hoy por eso a algunos jóvenes se les va al brújula”.
- “Uno se adapta al progreso. Pero yo me visto a la usanza: siempre de bombacha, no sé lo que es un pantalón, un jean”.
- “No quiero que anden todos de bombacha de campo y botas, pero sí que conozcan la raíz.”
- “Hay que saber de dónde uno viene para saber de dónde va”.
- “Siempre hay un palito en la rueda. La crítica se hace en silencio y la felicitación en público.
- “Si volviera a nacer sería el mismo de nuevo. Estoy muy conforme con como soy”.
- “La palabra amigo es muy vidriosa. Es muy difícil encontrar un par”.
- “Como dice mi canción, canto como vivo y vivo como canto”.
Agenda:
Con el auspicio del Municipio de Monte, la XXII FIESTA NACIONAL DE LA FEDERACION 2025 empezó el 17 y se extenderá hasta el 23 de marzo.
JUEVES 20 DE MARZO
Marcos Marchione
Los Renacidos
Julieta Banach y Marcelo Juliani
Pocho Iñiguez
Luis Bres
CLAUDIO AGRELO
Conducción
Jota Güiraldes
Jorge Barberini
En el Patio del Museo, Casa de la Cultura
Calle Soler Esq. Belgrano – 19:30hs
San Miguel del Monte
