
La que sigue es la historia de un licenciado y profesor en geografía y es también la historia de un joven que pudo haber sido la tercera generación de mecánicos, que fue vendedor de libros, encargado de un galpón de producción avícola, peón de albañil, infante de Marina en la Patagonia y camarógrafo de TV. Hoy encabeza la lista de Fuerza Patria para renovar el Concejo Deliberante de Monte en las elecciones del 7 de septiembre y es una voz de referencia en la actual formación del Concejo local, un órgano clave para impulsar proyectos y controlar la gestión del intendente.
Guillermo Julián Buñes habla de su vida en una mañana de lluvia pertinaz que golpea las chapas de su casa en el barrio Cuartas, ubicada en una calle de tierra que ahora –y por varios días- será de barro hecho y derecho. Del otro lado del ventanal del living donde Buñes recibe a Monte Vivo, Tincho ladra porque detectó una visita y justifica su rol: es el amo y señor del patio.
Hijo de un mecánico y de un ama de casa, tiene 50 años, está casado con Paola hace 23 y tienen dos hijos. Cuenta que su primer trabajo formal lo consiguió yendo –caminando- con su amigo Raúl hasta La Aurora, adonde ambos quedaron trabajando algún día de 1989, él como galponero y juntador de huevos. A los 15 años, ya tenía a su cargo un galpón de cría de pollos parrilleros en Zenón Videla Dorna. “Nunca falté y nunca me llevé una materia”, dice. Y devuelve el mate. Lo dice con orgullo pero sin golpearse el pecho, sin subrayar las palabras. Parece un hombre de hechos antes que de dichos. “Aprendí la disciplina en Rasic primero y en el batallón después”, dirá para referirse a sus años en Santa Cruz, como conscripto primero y como voluntario después.
La importancia del estado
El viento empieza a soplar desde el oeste y despeina las plumas de dos calandrias que se guarecen de la lluvia en la entrada. Guillermo responde correos en la computadora mientras pone la pava para el mate. Desde 1998 trabaja como técnico para el estado bonaerense. Empezó con una pasantía de 150 pesos por mes. Desde entonces, recorrió gran parte de la provincia de Buenos Aires por su trabajo y conoce la pampa húmeda con pelos y señales. Visitó comedores infantiles, iglesias evangélicas, ciudades, barrios, pueblos y pueblitos. Vio de cerca cómo se rompía el estado. “Lo vi perfectamente”, dice. “Entre 1999 y 2000 trabajé en lo que era la farmacia más grande de Sudamérica, que la tenía la Provincia y que asistía a una gran cantidad de personas que no tenían cobertura social, que no podían jubilarse porque no les habían hecho los aportes. Yo atendía al público, recibía a la gente y revisaba las recetas, las planillas de tratamiento prolongado, la encuesta socioeconómica. Eso empezó a deteriorarse en 2001, durante el gobierno de (Fernando) De la Rúa. Fue tremendo ver cómo la gente se largaba a llorar porque no estaba el medicamento que necesitaban”. Recuerda el caso de una mujer que llegaba en tren hasta La Plata para llevarse los medicamentos para sus hijas. “Si no estaba el estado, se moría esa gente”. En 2003 la gestión del Ministerio de Salud nacional creó el programa Remediar y los municipios pasaron a administrar directamente estas cuestiones. Habiendo vivido eso de cerca, Guille fue viendo con buenos ojos lanzarse a la política. “Yo te voy a acompañar. Si querés volar, te acompaño a volar”, le dijo Paola.
De Monte al Sur
Estudiaba ingeniería forestal cuando le tocó el 963 en el sorteo y armó las valijas. “Me encantan los desafíos y veía la posibilidad de viajar, de aprender y de conocer”, dice. Se fue al sur por elección propia. Recaló en infantería de Marina. “No sabía cómo era el mundo militar y ahí aprendí muchas cosas”, dice. En Río Gallegos se encontró con otras realidades; un compañero que no sabía contar, otro que no sabía leer ni escribir. Era el único que había terminado el secundario de los 38 colimbas y escribió por su compañero una carta para mandarle a la familia, del norte de Santa Fe. “Son instituciones homogeneizadoras”, apunta Guillermo. “Lo que genera cohesión es que por el error de uno pagan todos”, dice. “En Infantería de Marina observan cómo te expresás, si estás bien afeitado, si estás bien vestido, con la ropa planchada y limpia”. Buñes conformó el batallón 4 de Río Gallegos, cuando todavía no sabía que la geografía iba a enamorarlo para siempre. “No hay nada más lindo para un alumno que tener un profesor al que le guste su materia. A vos te encanta la geografía”, le dijo su mujer para alentarlo a dar clases. Hoy ejerce además la función de vicedirector del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.
“Me encanta trabajar en equipo”
El cielo lleva días encerrado en un gris uniforme del que solo cae agua a ritmo constante, como un mantra. Gotas en tono monocorde precipitadas sobre las palabras que Guillermo comparte en el ida y vuelta con el mate. “Me encanta trabajar en equipo, me formé mucho en eso, sobre todo en el asesoramiento a los municipios”, revela.

No sabemos cómo, pero en instantes Guillermo hablará de otro Guillermo, Brown, el creador de la primera escuadra naval nacional. “Cuando San Martín volvió de combatir dijo que la mitad de la libertad de Sudamérica se la debía al Almirante Brown. Y es poco reconocido en la historia, lo mismo que Hipólito Bourchard”, enseña. Esto es algo que Buñes hace de forma natural: enseñar, en el mejor sentido de la palabra, que quiere decir mostrar algo a alguien para que pueda aprenderlo. Cuenta que Bouchard hizo flamear la bandera de la joven nación argentina en los mares abriéndose paso entre las potencias. Buñes ama el mar. Le dice “el océano”, como si para él no fuese solo el mar de las postales donde se punzan las sombrillas y se camina al amanecer sino ese azul profundo de los mapas que es capaz de conectar un lugar con otro, un puerto con otro, un país con otro. “El primer lugar que aprobó la independencia argentina fue Hawai, luego Bouchard fue hacia California con los colores de la bandera nacional y ganó todas las batallas. Es una historia maravillosa la de Bouchard, que debería ser una película”, asegura.
Cerca del mar, terminó el Servicio Militar en 1995, el último año en que se hizo luego del asesinato del soldado Omar Carrasco en una guarnición militar de Zapala, en 1994. Al regreso a Monte, trabajó de peón de albañil y un tiempo después remontó a dedo hasta Río Gallegos, con mil pesos en el bolsillo. Una nevada histórica lo frenó en Puerto San Julián; tres días en una estación de servicio, jugando a las cartas tal vez para matar el tiempo y escuchando las historias de los camioneros. Cuando por fin llegó, trabajó casa por casa en los suburbios de Río Gallegos tratando de vender diccionarios con un apéndice con la historia de la provincia de Santa Cruz. Costaban 150 pesos y Guillermo se quedaba con la primera de las seis cuotas. “No vendí ni uno”, dice con una risa que se parece a la de sus 19 años. Pagaba 180 pesos el alquiler de una habitación mínima y vio cómo se le iba terminando el capital propio: esos mil pesos que estiró todo lo que pudo hasta que los caminos se estrecharon y debió volver a ponerse el uniforme. Y vio también cómo se rompía el tejido social y productivo del país en los años de la reelección de Carlos Menem.
El rigor en el trato entre dos capitanes de fragata le hizo saber que su camino no estaba en la Armada. Había trabajado como telefonista en una oficina de inteligencia y contrainteligencia, de esas en las que los papeles recibidos se leen y se destruyen, con oficiales que habían estado combatiendo en la Guerra de Malvinas. Fueron dos años de frío bajo cero y viento de frente.
Un conocedor del territorio
Buñes trabaja en la Dirección de Intervención Social en la Emergencia, dependiente de la provincia de Buenos Aires, un espacio enfocado en situaciones urgentes que puedan surgir en los distritos de Marcos Paz, General Las Heras, Cañuelas, Lobos, Monte, Navarro, Roque Pérez, Saladillo, Las Flores y General Alvear. “Estos municipios tienen en común la amenaza de inundaciones por precipitaciones y los vientos fuertes que pueden generar voladuras de techos. En la teoría social del riesgo hay tres conceptos claros: las amenazas (naturales, antrópicas o mixtas), la vulnerabilidad (no es lo mismo que lluevan 100 milímetros en dos horas en Monte que lluevan en el centro de Marcos Paz) y el riesgo: la vinculación entre la amenaza y la vulnerabilidad hacen al riesgo”, explica –enseña- Guillermo. “No es lo mismo un terremoto en Haití que uno en Japón, que está preparado para los sismos”, compara.
“Hemos logrado proyectos de ordenanza muy importantes para Monte. El intendente las veta constantemente. Vetó una ordenanza para construir bicisendas en las avenidas principales, entre tantísimas otras, como la creación de una casa para albergar familiares de pacientes que van a tratarse a La Plata”.
“Cuando nosotros -se refiere a su bloque de concejales- le decimos al intendente que tiene que desmalezar las zanjas, que tienen que desmalezar los canales y profundizarlos, que haga alcantarillas, que controle, equivale a disminuir la vulnerabilidad. En Monte tuvimos entre 4 y 5 años de un ciclo seco que no se aprovechó aquí para hacer obras de mejora y veamos lo que pasa ahora con los caminos rurales, un tema que venimos tratando hace años porque presentamos proyectos en el Concejo Deliberante, nos reunimos con esos vecinos que pagan la tasa de la cual el presupuesto municipal prevé devolver entre un 25 y un 30 por ciento. El municipio cobra tasa, no impuestos, y eso implica una contraprestación que hoy no está dando”. Entonces el profesor que enseña le da paso al candidato que encabeza la lista de Fuerza Patria. “Necesitamos tener más peso en el Concejo Deliberante porque nosotros no queremos poner palos en las ruedas sino que se hagan bien las cosas. Y los concejales que responden al intendente se prestan a un juego que degrada la dignidad y el prestigio que debe tener el Concejo Deliberante, porque es un órgano que no puede funcionar como un apéndice del Ejecutivo, porque somos otro poder. Una de las funciones de los concejales es el control sobre el poder ejecutivo”.
Buñes: “Monte está frenado”
Vivió en Mar del Plata, desde donde viajó a La Plata para terminar su carrera, mientras su mujer hacía la propia. Así fue hasta 2005, cuando volvió a Monte para radicarse en un barrio que por entonces se iba poblando paulatinamente.
-¿Y cómo observa hoy a Monte?
–Está frenado Monte. Porque los problemas corren y el intendente va caminando. Lo que se hace no está a la altura de las problemáticas. Por ejemplo el tema de las viviendas. No construyeron una sola vivienda en seis años de gobierno. Y los concejales de (José Matildo) Castro no quieren discutir eso. ¿No les parece importante que el estado haga viviendas, no están de acuerdo con el artículo 14 de la Constitución Nacional?. Yo lo aprendí con una gran docente: Sonia Florencio, una profesora de historia muy reconocida que nos enseñaba Educación Cívica, lo que hoy sería Construcción de la Ciudadanía.

-¿Cómo imagina Monte dentro de 20 años?
-Lo imagino con un desarrollo muy bueno, no un crecimiento, sino un desarrollo. Porque hay que articular el desarrollo económico con la sustentabilidad. con esa mirada, vamos a poder tener un Monte más accesible, más inclusivo, con nuevas centralidades, con más infraestructura y servicios que puedan ganarle a los incrementos de los problemas. Y eso lo vemos en otras ciudades que tienen pocas calles de tierra, servicios de cloacas que cubren el 70 por ciento y de agua potable de casi el 100 por 100, con plazas, con barrios donde haya una mixtura social para hacer una comunidad más justa, con más oportunidades, con un desarrollo industrial que esté complementado con la sustentabilidad de nuestros recursos naturales, de nuestra laguna, considerando la historia y la cultura de Monte, que son muy ricas. Estamos en una posición geográfica muy importante. La posición es muy distinta al sitio y a la ubicación. Monte está en una posición geográfica muy importante frente a los grandes centros de consumo, a la conectividad y accesibilidad y eso lo tiene que aprovechar Monte porque es muy atractivo para la inversión del capital industrial y de servicios avanzados. Eso va a generar una mano de obra importante con trabajos de calidad y de salarios. El desarrollo turístico no puede estar desacoplado de la historia y de la cultura de Monte. No se pude explicar la historia argentina sin Juan Manuel de Rosas. Pero también hubo acá personajes como Gregorio Aráoz de Lamadrid, que era un comandante unitario que peleó contra Facundo Quiroga y estuvo en contra del fusilamiento de Dorrego.
Queda una enciclopedia de temas por hablar, pero Guillermo parte sin epílogos a un programa de radio, en lo que será un día de muchas actividades en medio de una campaña electoral que demanda cabeza y corazón. La lluvia dejó de picotear los techos y el profesor Buñes se acomoda los lentes y se va con un sinfín de ideas que quieren dejar de ser proyectos para convertirse, al fin, en una realidad.
