
El domingo 14 de septiembre desde las 14 en el predio del club Porvenir, en el barrio Eva Perón (ex Kartódromo), la ONG Apapacho Monte organizará un festejo por el Día de las Infancias. “Tenemos pensado armar juegos, construir juguetes, jugar al fútbol, compartir en familia una tarde bonita de música, mate, chocolatada y algo rico para acompañar el mate y la chocolatada. Al terminar la jornada se sortea una bici que nos donó Casa Gonzalo”, cuenta Vanina Lastra, uno de los engranajes de ese motor que tiene Apapacho Monte, una organización no gubernamental que brinda resguardo a niños, niñas y adolescentes en situaciones de vulnerabilidad. “Es una casa de abrigo, busca dar resguardo provisorio a los pequeños luego de una medida que toma el servicio local, hasta resolver esa vulneración de derechos que llevó a la medida”, explica Vanina respecto de la ONG que significa abrazo del alma.
“Se está normalizando que a los chicos les pasen cosas malas”
“Merecen un lugar de juego, un espacio para priorizar la inocencia. Vamos a llevar pelota para aquellos que les guste jugar, vamos a hacer juguetes con materiales reciclados, que es un contenido que se trabaja en las escuelas. La idea es que puedan sentirse queridos, mimados, respetados, cuidados. Sabemos que se necesita eso porque vemos que se ha normalizado en Monte tanto el no ver a los chicos. Pasan cosas con los niños y se está normalizando que cosas malas pasen con los niños y no está bien; los adultos tenemos que volver a ser responsables y cuidar de las infancias porque ellos solitos no pueden, no tienen voz, si no se la damos nosotros los adultos, ellos solitos no pueden”, describe Vanina.
“Desde hace 18 años pienso en lo que pasa con los peques en Monte”, dice Vanina. “Nuestro objetivo es a través de la educación, apoyarlos. Les podemos mostrar que hay otras realidades que podían superar con el conocimiento un montón de barreras que a veces nos encontramos dependiendo del lugar en el que nacemos, porque no todos tenemos las mismas posibilidades. Y la educación abre esas puertas para que podamos comprender que todos tenemos los mismos derechos, que este mundo es de todos nosotros y no de unos pocos”, dice. “Yo quería eso, que ellos pudieran comprender que yo venía de una clase social, no te digo marginal, pero muy baja económicamente hablando, y que si yo podía ellos también podían, así que de eso se trata.”
Vanina llegó a dar clases a las escuelas de Monte y se chocó con realidades duras. “Cuando llegué a las escuelas me encontré con que había problemáticas graves y que no se puede pensar, no se puede disfrutar de la infancia, de la niñez, que los niños no pueden disfrutar de esa etapa si estás con hambre, si tenés miedo porque en casa las cosas no están bien”. Así empezó un camino, Vanina; se acercó al Servicio Local -una dependencia municipal- a preguntar qué pasaba por tal o cuál pibe o qué pasaba con aquella piba que no volvía a su casa y que se estaba quedando a dormir en distintas casas de amiguitas. “Empecé a hacer yo desde mi lugar la búsqueda de respuestas y me di cuenta que todas llegaban al mismo lugar, faltaban recursos y cuál era el recurso que faltaba, ¿cómo puede ser que en Monte no tengamos un lugar para albergar a una niña, a un niño que le esté pasando mal?, ¿dónde está ese espacio? ¿Por qué no se generó todavía? Y bueno, falta esto, gente que quisiera hacerlo, el voluntariado no es fácil porque todos tenemos que laburar para que entre el pan a casa. Entonces el tiempo que lleva, la dedicación que lleva, es agotador, son agotadoras las trabas que te encontrás también”.
“Nosotros hace 18 años que venimos pensando en qué está pasando con los peques en Monte y hace 5 años que empecé con esto de Apapacho, con la idea de armar un hogar le fuimos dando forma con mi amiga del alma, de mi corazón, Estefanía Pastore, que me acompaña en todo”.
A pesar de la lucha por contar con un lugar, teniendo en cuenta que el Municipio tiene un espacio que lleva años cerrado sin explicación alguna, al día de hoy no se ha gestionado el lugar que piden desde Apapacho. “Pedimos al municipio si nos podían ceder una casa y todavía no se pudo concretar”, se lamenta. “Los lugares que nos propusieron se están ocupados en otras actividades, así que todavía no lo tenemos. Hoy hay peques que se están llevando a otros territorios, cuando la ley dice claramente que deben permanecer en su centro de vida porque es un derecho. Entonces, por un lado se está atendiendo a la emergencia de la denuncia y tomando la medida de abrigo para cuidar de ese menor, pero a su vez se lo está sacando del territorio, llevándolo a un lugar totalmente desconocido, perdiendo los vínculos sanos que ellos tienen en su lugar de origen. La situación amerita la urgencia de conseguir un espacio”.
Hace unos meses, una denuncia de vecinos alertaba por un espacio en avenida Córdoba 2104, cerca de Ruta 3, un espacio municipal que podría utilizarse para generar un lugar acorde. (https://montevivo.com.ar/denuncian-que-el-municipio-abandono-un-espacio-que-funcionaba-como-comedor-infantil-biblioteca-y-lugar-de-contencion/). “Estamos haciendo todo lo posible con todos, con nuestros grupos de amigos, los equipos, el equipo técnico que formamos de profesionales, el equipo operativo, que van a ser los chicos, que nos van a ayudar a cuidar de los peques, a cubrir todas sus necesidades básicas, cuidado, atención, higiene, alimentación, acompañar y generar hábitos, desarrollar las actividades, acorde a la madurez y a los gustos personales de cada uno, fomentando esto de la inclusión en las actividades educativas, en las actividades formativas los chicos están faltando muchos a la escuela porque hoy tienen otras prioridades, resolver otras cuestiones que es el cuidado el estar en un espacio de cuidado, comer, entonces bueno, desde ese lugar para que se entienda empezamos a contactarnos con profesionales de Niñez y Adolescencia, de Salud, de Educación y nuestros grupos de amigos”.
