
Cuántas veces Hilda Tenca habrá escuchado la bocina del tren perderse hasta desaparecer, cuántas otras habrá visto pasar la locomotora cargando los vagones, cuántas veces tuvo ese sueño simple: ser una pasajera, una más de los miles que van y vienen. Hasta el domingo 11 de enero de 2026, esta mujer de 72 años y vecina de Monte nunca había viajado en tren.
Nacida en Uruguay y aquerenciada en Entre Ríos, lleva 20 años en el pueblo y nunca antes había visto pasar la vida por la ventanilla de un vagón del tren. Le toca a Hilda un sistema ferroviario depredado en lo que respecta a los servicios de pasajeros, sin más que dos servicios por día desde Monte hasta Cañuelas, con la estación local cerrada, sin futuro de volver a tener el servicio que hasta 2019 corrió hasta Bahía Blanca. De todos modos, pudo darse el gusto: viajó con su hija y sus nietos.
“Era la primera vez que subía a un tren y era un deseo suyo saber cómo se sentiría andar en tren. Coordinamos para llevarla a cumplir su sueño. Iba tan contenta. Sus nietas le hacían bromas, diciéndole que se pusiera el cinturón porque iba a arrancar fuerte el tren y que cuando lleguemos a Cañuelas tenía que saltar porque el tren no frenaba del todo. La verdad es que fue un día hermoso y le cumplimos el sueño”, resume Gisela ante Monte Vivo. “La idea de viajar en tren salió de ella. Dijo ´quiero hacer un viaje en tren, cumplir un sueño antes de morirme”, cuenta su hija.
“Nunca en su vida se subió en un tren con 72 años y llegó el día que organizamos con mis nenes para hacer un viaje cortito hasta Cañuelas. Ella iba contenta”, resume Gisela. Monte-Abbott-la desamparada La Noria y la llegaba a toda bocina hasta Cañuelas para que Hilda haga finalmente su viaje inaugural, 72 años después.
